Ya están los ocho más envidiados
Levantarse a las siete de la mañana para gente como yo es como iniciar el día de madrugada; no temprano en la mañana, de madrugada. Pero esa era nuestra necesidad si deseábamos viajar hacia Krasnoyarsk en auto. Son cerca de cinco horas en la carretera directo desde Taishet aunque hicimos el trayecto en unas siete. Durante el camino paramos por Bol'shaya Urya, Kansk, Rybnoye y muchos otros poblados en el medio de la nada que tenían cierta simpatía, además de estacionar en varios sitios que vendían pequeñas delicias para disfrutar durante el viaje. Cabe decir que con tantas cosas ricas (dulces en general) y la influencia del ocio al viajar, extrañé por primera vez en toda la travesía rusa la compañía del termo y mate de mis tierras. Llegamos alrededor de las tres de la tarde a Krasnoyarsk. Tanto Henríquez como yo quedamos fascinados con cierta majestuosidad de la ciudad. Mi colega por supuesto la tildó de paraíso fiscal. Yo en cambio quedé sorprendido por la arquitect...