Sin espacio para sorpresas
Temprano en la mañana Irina nos pagó por los
servicios prestados en el hotel. Nos descontó un poco de dinero de
la botella de whisky que tomamos el sábado pero no nos quejamos, era
justo.
Ya con nuestro escaso equipaje empacado nos
disponíamos a salir del hotel despidiéndonos de todos quienes
fueron compañeros de labores en estos días. Para último dejamos al
recepcionista por estar en la puerta de salida del edificio; cuando
allí fuimos con Henríquez, para luego partir hacia la estación de
trenes, un hombre nos saludo apenas llegamos al hall. Era Mijaíl.
– Los estuve esperando toda la tarde del sábado en
la estación –nos dijo en inglés.
– Pero nosotros llegamos el jueves –retrucó
Henríquez.
– ¡Ah! Debe ser por eso que no los encontré –volvió a decir Mijaíl.
– ¡Ah! Debe ser por eso que no los encontré –volvió a decir Mijaíl.
Mijaíl nos siguió preguntando cómo nos fue y qué
nos pareció la ciudad. Le dimos nuestra opinión y comentamos que
nos dirigíamos a la estación en este momento para tomar un tren a
Moscú.
Enseguida él se negó amistosamente a que nos
vayamos y nos invitó a pasar la noche en su hogar para ver los
partidos de hoy y que mañana nos podía llevar hasta Krasnoyarsk
para desde allí abordar el tren hasta Moscú.
Sin pensarlo detenidamente dijimos que sí. Además
Henríquez comenzó a contar que siempre quiso conocer esa ciudad por
su fama y cultura. Algo que sorprendió a Mijaíl además de
producirle una sonrisa en el rostro. Aunque la verdad es que mi
colega nunca en su vida había escuchado de Krasnoyarsk.
Esa noche cenamos, vimos fútbol y dormimos en la
casa de nuestro nuevo amigo ruso.
Brasil 2 México 0
La última parada fue anunciada para México al
disputar hoy los octavos de final de un Mundial por séptima vez
consecutiva. Y como bien lo marca la historia significó una nueva
eliminación, en este caso en manos de Brasil.
Más allá de un buen comienzo de los dirigidos por
Osorio, Brasil se llevó la victoria por 2-0. Los sudamericanos
saltaron al campo de juego algo desorganizados y hasta se vieron
sorprendidos por el Tri que no prestó atención a un nuevo peinado
de Neymar.
El 10 de la canarinha mostró otro look que tuvo como
consecuencia que varias casas de apuestas abran la posibilidad de
acertar cómo aparecerá la cabeza de Neymar para el próximo
enfrentamiento. Una posibilidad más para que el crack se siga
distrayendo y para que su padre cuente más dinero de dudosa
procedencia.
Cabe decir que el peinado de hoy fue discreto, tanto
que no notamos la presencia del astro del PSG en la primera parte
como destacó en otros partidos (gracias al cabello por supuesto).
Quienes sí obtuvieron atención fueron varios de los mexicanos que
se pintaron el pelo del mismo color, dando un argumento del por qué
el partido finalizó en derrota. Nunca debieron ignorar el poder o la
justicia poética del mal gusto.
Brasil se recuperó luego de los primeros 20 minutos
donde México dominó la pelota. El arquero Carlos Vives debió
responder varias llegadas de los brasileños. Esto llevó a que al
comienzo del segundo tiempo, el Tri cambié su formación por orden
del entrenador.
La nueva forma de pararse no corrigió errores sino
que liberó a las estrellas de Brasil, agrandando sobre todo a
William que en gran jugada sirvió el gol a Neymar quien marcó la
apertura en el marcador. El “10” aprovechó su momento para hacer
todos los gestos posibles en los festejos pasando por el popurrí del
"aquí estoy yo", “dedicatoria al de arriba”, “salto
sobre un compañero” hasta el "hablen ahora". Todo una
muestra de que cada vez sufre más de un complejo de diva.
México se quedaba sin ideas en ataque y ahora en
desventaja no sabía cómo hacer para empatar el partido. En una
medida desesperada por intentar ser ofensivos, Osorio se confundió
de Dos Santos y en vez de poner al excentro ofensivo del Barcelona,
Gio, puso a su hermano, lo que terminó sellando la victoria del
Scratch.
Solamente quedó el show de clavados y teatralidad
que siempre ofrece Neymar con el agregado de un mayor número de
vueltas sobre sí mismo y movimientos convulsionantes. No hay
dudas de que apenas se habilite a nivel mundial la aplicación de
aceite de cannabis para casos de epilepsia, el astro brasileño será
contratado para la campaña publicitaria.
Con pocos minutos en cancha, Firminho marcó el
segundo aprovechando un desvió del meta mexicano tras tiro de la
diva paulista. Brasil vuelve a clasificar a cuartos y Donald
Trump estudia llamar al muro de la frontera "Octavos de final".
Bélgica 3 Japón 2
Belgas y nipones entregaron al público un
espectáculo que hasta parecía guionado. 3-2 se impusieron los
europeos sobre la hora ante los japoneses que no entendían cómo
ocurrió la debacle luego de ir ganando por dos goles.
Tras un primer tiempo con empate a cero a pesar del
dominio belga, Japón comenzó el segundo con gran eficacia al
ponerse en ventaja a los tres minutos con gol de Haraguchi.
Los Diablos Rojos aún se explicaban entre ellos el
por qué del marcador cuando los asiáticos volvieron a anotar. Esta
vez gracias a un remate desde larga distancia de Inui.
Parecía que la serie de Supercampeones se volvía
realidad y que el próximo viernes tendríamos un Japón-Brasil como
nos dejó expectante el último episodio emitido en 2002. Pero,
aunque les duela a muchos, el mundo real cuenta su propia historia y
no se basa en ningún manga como inspiración.
Bélgica volvió a tomar el control del juego dejando
de lado lo vistoso y estético, que caracterizó su primera parte,
para practicar un fútbol de verdad, basado en el sentido común. O
sea, si estás enfrentando a un equipo donde el 80% de sus jugadores
no llega a 1,70 metros de altura y en el plantel tienes a Lukaku,
Fellaini, Kompany, Vertonghen, entre otros futbolistas de casi dos
metros, no intentes meterte tocando o pasando de a uno hasta entrar
al arco con la pelota. ¡Mejor tira centros hacia la cabeza de los
grandotes!
Así fue que los europeos lograron molestar y abrir
el arco defendido por Kawashima. Primero por intermedio de Vertonghen
que finalizó de cabeza una de esas jugadas de fútbol amateur donde
la pelota pica treinta veces dentro del área y donde el arquero
pierde toda noción de la ubicación del arco.
Luego anotando con otro cabezazo de otro tipo
corpulento como lo es Fellaini. Para terminar de dar vuelta el
partido sobre la hora, ahora sí, aprovechando la pelota al piso y
juego colectivo de contragolpe que finalizó con el 3-2 definitivo.
No hubo milagro japonés. Sí una demostración de
que Bélgica no es el monstruo que todo el mundo cree porque peca de
ingenuo al querer aplicar una única forma de jugar a este deporte.

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