Domingo de siesta
Desperté sobre la hora del comienzo de mi jornada
laboral en el hotel. No en las mejores condiciones debo dejar en
claro. No es compatible que la selección de mi país juegue en el
mismo momento que trabajo en un bar. El después de una victoria como
la de Uruguay ayer frente a Portugal tiene consecuencias
perjudiciales para la salud de mi cuerpo a causa de tanta bebida
alcohólica fluyendo en la sangre.
Hoy domingo me tocó hacer lo mismo que el sábado,
pero a raíz de mi estado, todo me llevó el doble de tiempo. Hacia
la noche cuando era el turno de pasar a cumplir roles relacionados al
bar no estaba con energía suficiente para poder completar las horas
de trabajo. Sin embargo, me motivaba poder observar mientras
trabajaba los siguientes partidos de octavos.
De cierta forma, pensaba que iban a seguir las
características del día anterior con enfrentamientos llenos de
goles y emociones. Incorrecto. Los dos de este domingo fueron una
invitación a dormir acodado a la barra.
Rusia 1 España 1
Un encuentro con todos los condimentos para dormir
una siesta coincidieron en la cancha del estadio de Luzhniki:
domingo, lluvia torrencial y un espectáculo sin emoción que ver por
TV. Es que Rusia-España fue un partido que hasta la llegada de los
penales tuvo menos pasión, tensión y entretenimiento que la
película Sleep de Andy Warhol.
De cierta manera este empate 1-1 me dio a entender
una de las posibles razones (sino la principal) por las cuales
Francisco Franco sacó a España de una Eurocopa cuando se iban a
medir con la URSS. El dictador seguro imaginaba que se podía dar un
partido tan doloroso para la vista como el que se disputó en este
Mundial 2018.
Podrán argumentar algunos que al menos hubo goles.
Aunque no creo que haya valiente capaz de querer defender el
espectáculo con dicha afirmación. Todos sabemos que ambos goles
cayeron de la única forma que podían llegar: errores graves del
rival.
El gol español fue un centro tras tiro libre que
Ignashévich mandó a su propio arco simplemente por no soportar que
Ramos sea el autor. Lo que demuestra que el odio que muchos sienten
hacia el capitán español es tan grande que opaca la felicidad
propia o el riesgo a que te marquen como un culpable en tu propio
país por hacerte un gol en contra. El defensor euroasiático
tenía ese sentir, por eso prefirió hacerse un gol él antes de que
se lo computen a Ramos.
Por otra parte la anotación rusa fue resultado de
una tonta muestra de nacionalismo catalán por parte de Piqué. El de
Barcelona eligió mal el momento de levantar las manos y gritar
"catalunya lliure" porque justo el balón volaba sobre el
área y se estrelló contra su brazo. El árbitro por supuesto señaló
penal y más allá de que el catalán discutió con el colegial de
que cobrarlo significaba represión y recorte de la libertad de
expresión, nada cambió la decisión.
Dzyuba puso el empate que no cambiaría hasta el
final de los 120 minutos. Todo un tiempo donde Rusia se encerró
atrás y España practicó sus típicos pases horizontales que
duermen hasta a un niño de cinco años luego de tomar 12 bebidas
energizantes y de que le prometan que va a conocer a su superhéroe
favorito.
La llave se decidió en los tiros desde el punto de
penal donde el portero ruso Akinfeev fue figura al tapar dos con
saltos propios de las artes marciales. Fin del Mundial para los
españoles que ahora podrán concentrarse enteramente en la
producción de la segunda temporada de La Casa de Papel.
Croacia 1 Dinamarca 1
Croacia 1 Dinamarca 1
Luego del bodrio del España-Rusia, todo el mundo
quedó esperanzando con una presentación croata similar a la
realizada ante Argentina en fase de grupos. O por lo menos un partido
ante los daneses que se parezca más a los cotejos del sábado.
Arrancaron bien llenando esa expectativa porque al
minuto de juego Dinamarca ganaba 1-0 con un gol del defensor
Jorgensen. Quien tuvo un poco de ayuda en el meta Subasic que no
reaccionó de forma correcta ante el remate porque no estaba seguro
de que el partido había comenzado.
Enseguida, más adrenalina, más emoción: gol de
Croacia. Un despeje de la defensa danesa le rompió "la jeta"
a uno de sus compañeros con tan mala suerte que la pelota fue hacia
Mandzukic quien pateando de primera puso el empate.
Dicho inicio ilusionó a todos con la promesa de ver
un gran espectáculo de fútbol. Pero la realidad no siempre se hace
de sueños y de nuevo los aficionados debieron soportar un encuentro
en el cual no pasó casi nada.
Solamente fue digno de que los espectadores abran los
ojos cuando faltaban cinco minutos para el final del alargue. Un
penal para Croacia parecía darle la victoria a los balcánicos que
hoy ni siquiera lucieron su clásico uniforme hecho de mantel.
"Fantasmita amistoso" Schmeichel, sin embargo, se convirtió
en el jugador más querido de los espectadores al parar el remate de
"Mil pesos" Modric y llevar la definición a los tiros
penales donde era seguro que la emoción se haría presente.
En los tiros desde el punto fatídico una vez más
ambas escuadras mostraron que ni siquiera sirven para ejecutar
penales porque los arqueros se quedaron con varios disparos. De
cualquier forma, Croacia sigue en la competición porque el fútbol
no puede permitirse que Dinamarca continúe si lo único bueno que
tiene es a su portero.

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