Ya están los ocho más envidiados
Levantarse a las siete de la mañana para gente como
yo es como iniciar el día de madrugada; no temprano en la mañana,
de madrugada. Pero esa era nuestra necesidad si deseábamos viajar
hacia Krasnoyarsk en auto.
Son cerca de cinco horas en la carretera directo
desde Taishet aunque hicimos el trayecto en unas siete. Durante el
camino paramos por Bol'shaya Urya, Kansk, Rybnoye y muchos otros
poblados en el medio de la nada que tenían cierta simpatía, además
de estacionar en varios sitios que vendían pequeñas delicias para
disfrutar durante el viaje. Cabe decir que con tantas cosas ricas
(dulces en general) y la influencia del ocio al viajar, extrañé por
primera vez en toda la travesía rusa la compañía del termo y mate
de mis tierras.
Llegamos alrededor de las tres de la tarde a
Krasnoyarsk. Tanto Henríquez como yo quedamos fascinados con cierta
majestuosidad de la ciudad. Mi colega por supuesto la tildó de
paraíso fiscal. Yo en cambio quedé sorprendido por la arquitectura
de varios de sus edificios como también la relación que el propio
reflejo de todo tenía en el río Yeniséi.
Aparcamos junto al cementerio cerca de la catedral
de la Santa Trinidad mientras esperamos a un amigo de Mijaíl durante
15 minutos. Este amigo era un hombre de unos 50 años que tenía una
mirada dulce con brillo de bondad que contrastaba con su rostro
típico de mafioso ruso; con respecto a ello, más adelante supimos
que fue miembro de la Bratvá hasta que se convirtió al cristianismo
y se retiró lejos de Moscú. Su nombre era Fiodor y en realidad no
vivía en Krasnoyarsk sino en una pequeña ciudad cercana llamada
Zheleznogorsk.
Esa tarde recorrimos parte de la ladera del río y
presenciamos monumentos y otros sitios históricos que se encuentran
por otros puntos de la ciudad. Más tarde partimos rumbo a
Zheleznogorsk hacia la casa de Fiodor quien luego nos invitó al bar
irlandés Podacha para ver los últimos dos encuentros que definieron
los cruces entre los ocho mejores combinados del Mundial.
Suecia 1 Suiza 0
Un partido que todos pensamos que sería de los más
aburridos a causa del estilo de juego defensivo que aplican ambas
selecciones. En cambio, Suecia y Suiza sorprendieron brindando dentro
de todo un entretenido espectáculo.
No se sabe con certeza si fue porque ambos ya ven
cumplidos sus objetivos por llegar a los octavos de final o porque al
pensar que el otro equipo iba a salir a defenderse decidieron innovar
y atacar. Lo cierto es que ambos combinados crearon varias
oportunidades para anotar durante todo el partido y hasta descuidaron
en ciertos pasajes su retaguardia.
Hay que decir que se notó que ninguna de estas
selecciones están acostumbradas a atacar. La característica
constante en todos los finales de la jugadas elaboradas en ofensiva
fue la pelota yéndose lejos por encima del arco.
Entendemos que no debe ser sencillo ser delantero de
Suecia o Suiza. La costumbre de que en otros partidos casi no tocan
la pelota influyó en el olvido de cómo disparar entre los tres
palos como pudimos ver. Tal vez era cuestión de tiempo para que
los atacantes recobren su olfato de gol pero el paso de los minutos
no calibró su puntería.
De cualquier manera, los suecos siempre se han
caracterizado por ser personas muy creativas y ante el problema de
fallar al arco decidieron probar tirando contra los defensores suizos
con la esperanza de que la pelota rebote y se desvíe hacia el arco.
¡Un gran acierto! Pasados los 60 minutos, el número 10, Forsberg,
ubicado al borde del área helvética apuntó al defensor Akanji
probando suerte. El balón tras dar en el suizo cambió su rumbo
hacia la meta tomando por sorpresa al arquero quien quedó sin
reacción para evitar que lo vencieran.
Uno a cero ganó de esa manera el equipo nórdico a
quien sobre el final casi le conceden un penal. Pero el VAR decidió
que no era necesario y como consuelo les entregó un tiro libre.
Tras ese último lanzamiento sin destino de gol, finalizó el encuentro. Siguen los suecos que quieren continuar demostrando que las no clasificaciones para los pasadas copas se explican debido a que Ibrahimovic era yeta.
Tras ese último lanzamiento sin destino de gol, finalizó el encuentro. Siguen los suecos que quieren continuar demostrando que las no clasificaciones para los pasadas copas se explican debido a que Ibrahimovic era yeta.
Inglaterra 1 Colombia 1
Inglaterra volvió a meterse en cuartos de final de
una Copa del Mundo al deshacerse de Colombia por penales. Tras
empatar en el partido un gol por bando, el tiempo suplementario no
sirvió para dar un ganador en la cancha.
Es que ninguno de los dos equipos mereció ganar.
Inglaterra porque una vez más llegó con la chapa de favorito y se
conformó con la mínima ventaja conseguida gracias a un penal dudoso
de esos que los cobra la reina levantando el pulgar derecho. Y los
cafeteros porque realizaron un juego espantoso sin patear al arco
hasta el minuto 90 queriendo ganarles a prepo a tipos que miden más
de 1,90 metros.
Ver a Falcao con esa cara de actor de telenovelas
hacerse el enojado produce más gracia que miedo. Ni te digo a
Cuadrado que con su físico de espantapájaros gesticulaba como
queriendo invitar a pelear al defensor Maguire que tan sólo de
cabeza debe ser más grande que el Washington del Monte Rushmore.
Influyeron también ciertos errores de Pekerman a la
hora de armar el equipo. Más allá de no contar con James por
lesión, llamó la atención dónde paró a algunos de sus jugadores
durante el partido. Sobre todo a Mina, el goleador colombiano que
jugó de zaguero junto a Sánchez.
Quizás no hay que tomar literalmente que “la mejor
defensa es un buen ataque” pero desconcertó ver a Mina como
defensor cuando durante el torneo fue el mejor delantero de área de
Colombia. Entiendo que Falcao sea un futbolista importante pero Mina
venía en racha.
Ya abajo en el marcador Pekerman mandó al futbolista
de Barcelona arriba y surtió efecto. Fue el mejor momento de
Colombia en el partido logrando patear una vez al arco y empatar de
cabeza en la última pelota quieta gracias al cabezazo del propio
Mina.
Los sudamericanos estiraron así el partido al
alargue donde no se movió el marcador. Por lo tanto, todo se
sentenció con tiros desde el punto de penal donde Colombia siempre
pierde.

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