Camaradería, talento y planificación

Dormimos de nuevo en la sala de espera del hospital y allí (valga la redundancia) esperamos a Sheva que fue dado de alta al mediodía. A pesar de que el médico le recomendó quedarse un día más, él se negó a escuchar cualquier razón y abandonó lo más rápido posible el centro de salud apenas el reloj marcó las 12. 

Caminamos de nuevo en rumbo al Parque Central de la ciudad donde nos aguardaba nuestro nuevo amigo, el encargado del Reino del Permafrost (que por cierto se llama Yuri), que aprovechando su día libre nos dio un tour por algunos lugares de la ciudad. Luego del paseo turístico nos llevó hasta su casa con el fin de asar carne y tomar bastante alcohol viendo los partidos del día. Por supuesto con especial énfasis en el de la selección anfitriona. 

Casi sobre el inicio de la jornada deportiva notamos que faltaba comprar maní, por lo que me ofrecí como voluntario para abastecer dicha provisión. Pregunté si era necesario traer algún elemento más a lo que me respondieron con un “no”. 

Había visto un pequeño almacén a dos calles de distancia cuando llegamos al barrio en la camioneta de Yuri. Fui hasta allí y el dueño del mismo miraba la previa del partido entre Colombia y Japón en un televisor que tenía colgado a una pared. No era un autoservicio por lo que debía pedirle todo lo que necesitaba y créanme que capté mi error de no preguntarle a Sheva o a Yuri como se dice maní en ruso.

Para nada sencillo fue explicarle qué era lo que buscaba. Le señalé varias veces el paquete de maní pero el veterano (que por su aspecto bien podría ser un personaje de los cortometrajes de Pixar) recién en el cuarto intento (antes me acercó papas fritas, nachos y una lata de atún) se ganó ver mi pulgar levantado en claro signo de aprobación a su sujetar una bolsa de maní. 

Cuando me dijo el precio, no le entendí. Así que saqué mi billete de 500 rublos y se lo entregué justo en el momento que Japón tuvo un penal a favor contra Colombia. Dicha jugada llamó la atención tanto del comerciante como la mía y nos quedamos callados viendo la acción y el resto del juego hasta el final del primer tiempo. 

Fue en el intervalo que llegué a la casa de Yuri sin que el vendedor me devuelva el cambio de mi pago. 

Colombia 1 Japón 2

Colombia saltó como favorito ante Japón debido a sus posiciones en el nada real ranking de la FIFA. Ese favoritismo podía jugarle una mala experiencia a los cafeteros en el desarrollo entero de la Copa del Mundo y un técnico experimentado como Pekerman no está dispuesto a que la historia del Mundial de 1994 se repita nuevamente. 

Fue por ello que el técnico argentino que dirige a los colombianos quiso bajar el nivel de entusiasmo que podía cegar a los jugadores haciéndoles creer que eran campeones antes de jugar. Utilizó entonces una táctica que podemos titular "Pearl Harbor", o sea, dejarse ganar por Japón para meterse de lleno en la disputa del torneo.  

La verdad es que el partido empezó de maravilla para la selección asiática (y también para la estrategia de Pekerman). Menos de tres minutos corrían cuando Davinson Sánchez (el futbolista aliado del técnico) dejó escapar a Osako que no pudo vencer al meta Ospina en un mano a mano. Sin embargo el portero no pudo quedarse con el balón que volvió al control de piernas japonesas para impactar luego en la mano de Carlos Sánchez que se encontraba dentro de su área. El hecho concluyó en un tiro desde el punto de penal y que el ex futbolista del Elche sea elcheado.

Kagawa abrió el marcador desde los once pasos y el partido se le hizo cuesta arriba a los cafeteros que además tenían a su principal figura, James Rodríguez, en el banco de relevos. 

A pesar de la táctica pensada por Pekerman y el hombre de menos, el equipo latino buscó atacar a los asiáticos con centros hacia Falcao y jugadas individuales de Cuadrado. Fue por ello que el propio entrenador, al ver la posibilidad de un posible empate de sus dirigidos, quitó a Cuadrado para que en su lugar ingrese un mediocampista defensivo. 

Eso no evitó que Colombia empatara el encuentro sobre el final de la etapa. Sucedió que Quintero, en un tiro libre cercano al arco, apuntó a los pies de los orientales buscando que la barrera bloquee la cobranza. Aunque el talentoso futbolista no contó con la posibilidad de que sus rivales salten por lo que la pelota pasó por debajo de los pies de los nipones y se metió en el arco. 

Ya en el segundo tiempo, Pekerman, a pesar de colocar a James, atrasó al equipo hasta la zona cercana a su área. Los japoneses, con esto, ganaron espacio en el terreno y crearon varias oportunidades que por ineficacia no terminaron en gol.  

Entonces otra vez Pekerman salió en ayuda a sus rivales dando ingreso a Bacca en lugar de un mediocampista. Un claro acto que confirmaron las pretensiones del entrenador de no querer ganar el partido. El ingreso del futbolista originario de Barranquilla dio el resultado esperado y los creadores de los Supercampeones anotaron su segundo gol gracias a la cabeza de Osako. 

Sólo quedaba que suene el pitido final para que Colombia a falta de dos fechas se acerque a la siguiente ronda, según Pekerman. 

Senegal 2 Polonia 1

En el partido que enfrentó a las dos últimas selecciones que faltaban por estrenarse en el Mundial, la gente se acercó para ver a las principales figuras de cada uno de los equipos. Por Polonia todos querían observar el fútbol de Lewandowski y por Senegal las miradas estaban sobre Mané.

Gran decepción se llevaron los fanáticos. Ambas figuras apenas tocaron la pelota durante toda la jornada. Tampoco fue que el resto de los jugadores exhibieron un gran juego pero algo más aportaron para el espectáculo.

Senegal, sin embargo, comenzó a escribir su leyenda como el peor rival para que un europeo enfrente en un primer partido de un Mundial. Al igual que lo hizo con Francia en el 2002, venció a los polacos que nadie entiende cómo pudieron ser cabezas de serie. 

El conjunto africano ganó bien por ser práctico, correr más que su rival y por tener en el banco al técnico más llamativo de la competición debido a sus perfectas trenzas. Envidia de cualquier pelado como yo o Mr. Chip.

Aunque hay que dejar en claro que los goles convertidos por el país que dio nombre a la competencia de rally más famosa del mundo no fueron de una calidad estética memorable es merecedor de un aplauso el segundo de ellos. Mientras que el primero llegó gracias a un rebote en un defensor, el restante nació en base a un engaño digno de un coloso de la actuación mezclado con un maestro ninja.

Quizá fue el estar en Rusia lo que produjo que el atacante senegalés Niang siga al pie de la letra los consejos de Stanislavski para actuar como un futbolista lesionado para luego ingresar a la cancha (con la habilitación del árbitro) en un sitio donde no fue visto por los polacos. Fue gracias a ese talento que un fallido pase atrás permitió al delantero sacarse de encima al portero y poner el 2-0.

Solamente quedó que Krychowiak maquille el resultado para dignificar una realidad que vuelve a saltar a la vista de todos: Lewandowski no es Lato y Polonia es Polonia. 

Rusia 3 Egipto 1

El partido de la amistad se disputó hoy en San Petersburgo. Los anfitriones del torneo abrieron la segunda fecha enfrentando a los egipcios que partían desde el arranque con su máxima estrella: Salah. 

Desde el inicio los integrantes de ambos equipos mostraron su cariño y respeto hacia sus rivales entablando continuos abrazos que se dieron aún mientras la pelota estaba en movimiento. Cabe decir que la mayoría de esos cariños fueron dentro del área, lo que puso nerviosos a hinchas y televidentes porque un referí diabético de presenciar tanta dulzura podía interpretar esas muestras de amistad como infracciones dignas de penal. 

Con un amoroso 0-0 se fue un primer tiempo agradable para los jugadores; no así para la afición rusa que inició el segundo tiempo con criticas a sus futbolistas por no aventajar en el resultado. Esas críticas las oyó el capitán egipcio, Fathy, quien anotó un gol en su propia meta en apoyo a sus amigos de la selección rival. 

Luego la defensa egipcia permitió que la figura rusa, Chéryshev, convierta su tercer gol en el campeonato para estar en la parte alta de los goleadores junto a Cristiano Ronaldo. También dejaron vía libre a Dzyuba, quien fue el más abrazado, para que marque su merecido gol por ganado a base de cariño. 

Los anfitriones agradecieron esas buenas costumbres de parte de sus huéspedes y como buenos dueños de casa, en un noble gesto de solidaridad y camaradería, regalaron un penal a Salah (quien se recuperó de una lesión) para que también convierta un gol y se sienta parte de la fiesta. 

No quedó más que gritar “¡Viva la Alegría! ¡Viva la amistad!” Los notables valores que dejan a Rusia en segunda fase y a Egipto en camino de vuelta a casa. 

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