Mal día para apostar
Tras los partidos del sábado negociamos con el
encargado del restaurante Sever y pasamos la fría noche allí. Antes
de dormir y en un descuido del dueño, robamos el tarro de propinas;
un efectivo que nos viene bien para más adelante.
Conciliamos el sueño con facilidad pero en el correr
de la noche Sheva comenzó a dar fuertes quejidos de dolor. El
encargado llamó a un médico quien revisó a nuestro capitán y con
cara preocupada le diagnosticó apendicitis.
Enseguida pidió el teléfono para realizar un
llamado y luego de pronunciar tres palabras (supongo que fueron tres,
al no entender ruso solamente puedo decirles que sonó así) cortó.
A los pocos minutos una especie de ambulancia (específicamente era
un furgón Moskvitch 433 pintada de blanco) estacionó fuera del
local y subieron a Sheva para llevárselo consigo. Nuestro amigo
exigió que Henríquez y yo lo acompañáramos y en el apuro los
conductores y el doctor aceptaron. Fuimos bien apretados.
La ambulancia tomó rumbo hacia las afueras de la
ciudad y luego de un kilómetro llegamos a un aeropuerto donde un
pequeño y modesto avión de Polar Airlines nos esperaba para ser
abordado. Recién allí pedimos explicaciones del por qué no nos
trasladaron al centro médico, a lo que nos respondieron que era
imposible realizar la operación en Tiksi y que era necesario
trasladar a Sheva al hospital de Yakutsk para que sea intervenido lo
antes posible.
Durante tres horas volamos el cielo de Siberia hasta
aterrizar en la capital de la República de Sajá. Una vez en tierra
firme, un individuo con rasgos orientales y de estatura pequeña
pidió las identificaciones de todos. Se las dimos, las miró, nos
las devolvió y dijo en ruso: "Pueden pasar. Ninguno de ustedes
es mongol".
No demoramos en llegar hasta el hospital y apenas lo
hicimos enfermeros se hicieron cargo de Sheva para extraerle el
apéndice lo antes posible. Llené como pude un cuestionario que
estaba traducido al inglés y la primera de las interrogantes era si
el paciente era mongol o se consideraba como tal.
Por supuesto ni yo ni Henríquez entramos al pabellón
de operaciones. Decidimos buscar un café donde ver los partidos
del domingo mientras operaban a nuestro amigo. Salimos del hospital y
caminando en búsqueda de un sitio le hice notar a mi colega que
hacía más frío que en Tiksi. Henríquez contestó: "No es
para menos. Parecerá un paraíso fiscal pero estamos en la ciudad
más fría del planeta, lugar donde la mayoría de los lugareños son
descendientes de los yakutos, un pueblo que se radicaron aquí para
protegerse de los mongoles". Eso me erradicó varias de
mis dudas.
Terminamos en un sitio llamado Jumanji. Al ingresar
nos sentamos en una mesa junto a un televisor cuando el mesero llegó
y nos preguntó en inglés qué deseábamos. Pedimos ambos un café
expreso y solicitamos que pongan el partido entre Costa Rica y Serbia
que pronto empezaría. El mesero sintonizó la transmisión del
partido y quedó parado mirando la pantalla. Le preguntamos si iba
por alguno de los dos equipos y él se volteó para contestarnos:
"No. Mientras siempre pierda Mongolia está bien para mí".
– Pero Mongolia no clasificó al Mundial. – le
hice notar.
– Mejor. Mientras se queden lejos mejor. –
replicó.
Costa Rica 0 Serbia 1
Ticos y balcánicos fueron los teloneros de la
jornada en la cual se presentaban las dos grandes favoritas para
obtener el Mundial: Brasil y Alemania. De cualquier forma utilizaron
todo su conocimiento en marketing y espectáculo para intentar atraer
a los propios rusos residentes de Samara y no quedar en un segundo
plano.
Fue la decisión de llevar al estadio banderas de
distintos modelos pero con los mismos colores que la del país
anfitrión lo que generó un interés en ver este partido. Tengamos
en cuenta que se realizó en un día domingo donde los habitantes de
la ciudad seguro prefieran quedarse en casa o disfrutar de tantos
sitios bonitos e interesantes que brinda la ciudad antes que pagar
una importante suma de dinero por ver a dos equipos que no llaman la
atención.
Pero también hay que destacar el carácter
pedagógico que tuvo el encuentro enseñando en varios momentos todo
lo que no debe hacer un futbolista si buscar convertir un gol. Desde
cabecear siempre hacia arriba hasta tiros a las manos de los
arqueros, pasando por definiciones desviadas y por un ejemplo de que
el balón rebote en el tobillo y salga en dirección contraria al del
arco vacío. Fue un festín de malos ejemplos que seguro los niños
que sueñan con patear la pelota no olvidarán.
De todas formas, Serbia se llevó los tres puntos en
juego gracias a un tiro libre de Kolarov. El único futbolista serbio
digno de cargar el legado de la antigua Yugoslavia y los cobros de
falta de Sinisa Mihajlovic.
México 1 Alemania 0
Los latinoamericanos del norte dieron la nota al
vencer con total justicia a los últimos campeones del mundo.
Realizando un gran primer tiempo donde el portero Neuer tuvo que
trabajar más que en los últimos tiempos (bueno, pasó la mayor
parte del tiempo lesionado viendo partidos desde su casa), Mèxico
consiguió la diferencia a través de un gran gol de Lozano.
El Tri jugó el partido de su vida a diferencia de la
estrella alemana Ozil que era un cuerpo sin vida vagando por el
campo. Alemania pocas veces llegó a molestar en ese primer tiempo la
portería defendida por el hijo de Carlos Vives.
Para el segundo tiempo, México no repitió su juego
pero no podemos negar que trabajaron como obreros para mantener el
resultado. Es que el director técnico Osorio pidió a su equipo que
para dicha mitad construyeran un muro de jugadores en el área que
evite el ingreso de los extranjeros alemanes. Esta jugada fue clara
influencia de sus vecinos en el norte y especialmente del presidente
estadounidense Donald Trump.
Con el pitido final la historia volvió a marcar a
Moscú como una tierra inconquistable para los alemanes, en cambio,
los futbolistas aztecas explotaron de alegría y se fueron a celebrar
la victoria. Eso sí, está vez sin sacar fotos con el celular.
Brasil 1 Suiza 1
La Canarinha llegó a Rusia con todo su carnaval y
debutó ante el conjunto suizo que lo esperó con un estratagema
mecanizado digno de sus mejores relojes. A Brasil le costó poder
sortear los engranajes llevando a un resultado que dictaminó que hoy
la alegría no sea brasileña.
Más allá de un buen arranque lleno de presión y
lujos, los sudamericanos no pudieron contener la risa que les causaba
el nuevo peinado de Neymar por mucho tiempo. La estrella del PSG
ingresó al campo con un plato de tallarines untado en su cabeza que
lo mantuvo distraído en el partido al igual que a sus compañeros
que perdían situaciones de gol o el propio control de la pelota por
culpa de las carcajadas.
Por más que Coutinho puso con un gran remate la
ventaja para la selección pentacampeona, los suizos se deshicieron
por un momento de su característica neutralidad para atacar el arco
de Alisson y convertir el empate con un cabezazo de Zuber. Hábil
maestro en el uso de la navaja suiza aprovechando su escarbadiente (o
palillo o mondadiente, como prefieran llamarlo) para pinchar a
Miranda y quitarse su marca.
Brasil en el segundo tiempo buscó volver a romper la
férrea defensa suiza pero no tuvo suerte. Está vez el "Uruguay
de Europa" no se dejó agredir y hasta dio la sensación de que
guardaron plata en el banco por no aprovechar el desorden
sudamericano para llevarse todos los puntos.

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