Las barreras del idioma y el desconocimiento
Fedor nos acercó hasta la estación de trenes. Sheva comenzó a despedirse ya que no continuaría por los mismos caminos que Henríquez y yo, así que nos llenó el alma con un fuerte abrazo.
– Buen viaje, queridos amigos. Fue un gusto
conocerlos – nos dijo. – Pueden comprar su boleto de tren en
aquella ventanilla.
Le contestamos que era una lástima que no quiera
seguir el recorrido con nosotros pero entendíamos que llegó su
momento de reencontrarse con su embarcación y elevar anclas para
volver al mar. No teníamos derecho de continuar alejándolo de su
lugar.
Apenas nos dejaron fuimos con Henríquez a comprar
los tickets para viajar en tren a Moscú. Llegamos a la ventanilla y
pedimos a la vendedora dos boletos en el transiberiano para la
capital, a lo que ella entre un poco sorprendida y otro poco pensando
que le jugábamos un broma nos dijo en inglés: "Por aquí no
pasa el Transiberiano, si desean tomarlo deben hacerlo en Tynda".
Le explicamos que se nos informó que por Nériungri
el famoso tren realiza una de sus paradas. Ella de nuevo nos negaba
con la cabeza y comentaba que si queríamos tomarlo debíamos viajar
200 km. hasta Tynda. Esa última contestación nos llevó al
desespero por lo que corrimos fuera de la estación esperando que
Sheva y Fedor aún no partieran. A toda velocidad aceleramos con
nuestro equipaje en mano pero el coche no estaba en el
estacionamiento.
Henríquez entonces me dijo que preguntemos por algún
bus que vaya a Tynda. Cruzamos a tres personas pero ninguna de ellas
entendían ni español ni inglés. Optamos por volver a preguntarle a
la vendedora de boletos pero su ventanilla cerró.
Otra vez reaccionó Henríquez y me propuso que
pidamos aventón y así comenzamos a caminar. Lo hicimos esperando
transitar el camino correcto que nos lleve a Tynda, "haciendo
dedo". Por suerte una hora más tarde, una Lada Largus conducida
por una pareja de cincuentañeros estacionó sobre la ruta y nos
dijeron algo que no entendimos. Lo único que le respondimos fue
"Tynda" generando que el hombre asiente con la cabeza y
nos abra las puertas traseras.
Así fue que llegamos a la estación de trenes de
Tynda, luego de casi cuatro horas de viaje en la cual nunca pudimos
conversar con quienes nos levantaron del camino debido a la barrera
del idioma. Fue un trayecto hecho en silencio donde solamente
escuchamos música y cada tanto un locutor en la radio que supongo
comentaba el tránsito en la zona.
En la estación de trenes sacamos los boletos para
Moscú en horas de la madrugada. Aún quedaba bastante del día por
lo que ingresamos a una cafetería y gastamos el resto del dinero que
habíamos robado en el restaurante Serve para comer mientras veíamos
los partidos de este jueves.
Dinamarca 1 Australia 1
Todo era centro y choque en el Samara Arena durante
el partido que abrió la jornada deportiva del día. Fue hasta que
Eriksen, el jugador más importante de Dinamarca, anotó un gol
espectacular que parecía sentenciar el partido aunque sólo iban
siete minutos. Es que, si somos sinceros, nadie le tiene fe a la
selección de Australia en la consigna de realizar un destacado
Mundial.
Sin embargo, muchos nos equivocamos porque, más allá
de que la tónica del partido siguió siendo la misma (centros y
choques), los canguros aplicaron una estrategia digna del rugby para
avanzar en el terreno y acercarse a la línea de gol.
Una vez cerca, muchas de las definiciones de cara al
marco danés se fueron por arriba de la custodia de Schmeichel Jr.,
lo que generaba algarabía y aplausos por parte del público
australiano. Ellos festejaban entendiendo que así su equipo sumaba
puntos en el marcador.
Pero distinta reacción tuvo la afición oceánica
con respecto al gol del empate. No lo gritaron sino que quedaron
pidiendo explicaciones porque la pelota entró en el arco.
Jedinak (irónicamente el futbolista con más
parecido a un vikingo) fue el autor de esa igualdad tras patear un
nuevo penal, el segundo a favor en dos partidos y el segundo cobrado
por la mano de un rival dentro del área. Un detalle que plantea la
incógnita de si realmente estamos viendo fútbol o rugby.
Hasta el final del partido no supimos responder a la
pregunta pero sí podemos decirles que terminó 1-1 y que Dinamarca
se acerca a la meta de quedar eliminado en los octavos de final.
Francia 1 Perú 0
Perú no debía perder si soñaba con avanzar en la
Copa del Mundo. Pero fiel a su historia, desgraciadamente lo hizo.
Debieron aguantar a los Harlem Globetrotters que de
nuevo saltaron al campo de juego con la camiseta de Francia. Al
parecer a la FIFA le dejó buen sabor de boca tenerlos en el partido
contra Australia por lo que los habilitó para que puedan jugar todo
el torneo.
El enfrentamiento de cualquier forma fue parejo. Los
Globetrotters insinuaban cada tanto sobre el arco defendido por
Gallese pero su verdadera meta era volver a entregar a la hinchada
todo tipo de lujos poco productivos para ganar partidos de fútbol.
Los incaicos buscaron durante la mayor parte del
juego habilitar a su goleador Guerrero que no tuvo una buena noche
porque nunca pudo desprenderse del defensor que se le trepaba como
mono a un árbol. O sea,como un mono tití. Como un tití. Como
Umtití.
En el mejor momento de los sudamericanos, cuando eran
dueños de la pelota y pusieron en aprietos a Lloris, los de azules
consiguieron marcar a través de su artista más joven que luego
festejó con un claro gesto aprendido en las calles de Harlem.
Tras ese gol, los Globettrotes no hicieron más nada
por aumentar, prefirieron robar la pelota e probar nuevas fantasías
y lujo. Perú por su parte jugó como siempre: bien pero sin molestar
sobre el arco contrario.
Gusto a poco dejó en los incaicos 36 años de espera
solamente para disfrutar de dos partidos.
Croacia 3 Argentina 0
En un repudiable partido de fútbol, Croacia abusó
de la barrera idiomática y humillaron a un seleccionado argentino
que parece no entender el lenguaje del fútbol. Fue tanto el
despreció a la dignidad humana producida por la soberbia
discriminadora de los croatas que el gobierno ruso analiza
deportarlos fuera de la Copa del Mundo.
Hechos de nula nobleza llenaron de vergüenza a los
balcánicos, como hacerle creer a un ingenuo Messi que si se quedaba
quieto en un lugar le iba a llegar la pelota o a un desgraciado Enzo
Pérez que no es legal chutar la pelota dentro del arco cuando el
arquero no se encuentra en su sitio para defenderlo. Actos tildados
de total calumnia maléfica como la maldad que posee el asesor de
imagen del propio técnico argentino que vestía de forma atroz.
Pero si algo tenemos que reprochar principalmente a
la conducta de los europeos es el convencer al arquero argentino para
que le entregue la pelota a ellos y así Rebic anote el primer gol.
Todo ante el silencio de un estadio que quedó atónito al ver tan
humillante acto de maldad humana; un inmoral uso del falso discurso
hacia aquel que no entiende qué está sucediendo.
Los pobres argentinos no comprendían nada y mucho
menos lo hicieron cuando Modric y Rakitic metían la pelota dentro de
uno de los arcos y a ellos no le permitían hacer lo mismo en el
contrario.
Es por eso que desde nuestro humilde lugar creemos
menester denunciar la crueldad de aprovecharse del desconocimiento
del otro para sacar rédito o burlarse porque no saben lo que sabemos
nosotros, o porque no entiendan cómo deben pararse en una cancha o a
qué se juega con un balón en los pies.
Mal Croacia. Mal Mandzukic, Rakitic, Modric y todos
sus compañeros, especialmente el defensor Vida, de quien en los
últimos tiempos varios argentinos y argentinas dijeron estar a favor
de él, ser pro suyo. Ojalá los rioplatenses del occidente
agradezcan que la mayoría de ellos no lo eran.

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