En honor a Putín
Con Herníquez se nos
ocurrió ir hasta Vladivostok pero esta vez revisamos un mapa antes y
notamos que sólo nos alejaríamos aún más de los puntos donde
se disfruta la fiesta del fútbol. La opción B debía ser mejor
pensada.
Apenas comimos seguimos buscando el
medio que nos acerque a la Rusia civilizada y fue gracias a la suerte
de los perdidos que marchando cerca del muelle nos encontramos con
un hombre en total estado de ebriedad, gritando en
ruso-inglés-español que deseaba retar a alguien a un duelo de
payana. Sin saber concretamente por qué, esto olía a
oportunidad.
En pleno Petropavlovsk toda persona que pasó alrededor ignoró
al borracho. Nosotros fuimos directamente a él y aceptamos su
desafío. Vencimos de ton a son. A nuestro rival le era imposible mantener el
equilibrio de las piedras sobre la mano. Después de los cinco minutos que duraron las
tres partidas, él nos ganó de mano al preguntar cómo conocíamos
el juego a lo que respondí que nací en Uruguay. El
borracho, que nos confesó su nacionalidad ucraniana, nos dijo que aprendió
el juego en Sidney cuando conoció tripulantes de buque escuela
uruguayo Capitán Miranda y tras ello nos informó que él era
capitán de su propio barco.
Con dos sorbos más de una botella de vodka,
convencimos al Scheva (así le dijimos porque no pudimos pronunciar su
nombre) de que nos lleve hasta la Rusia Occidental y al cabo de un
rato partimos. No conseguimos llegar a Moscú a tiempo como deseamos en un
principio pero, al menos, estábamos en rumbo. El comienzo del Mundial era arriba de un bote en el Mar Siberiano.
Sheva puso la transmisión de la TV nacional en su
smartphone por lo que pudimos estar al tanto de la apertura y el
primer encuentro entre los locales y Arabia Saudita del cual a
continuación dejaré mi visión plasmada en este texto.
Primero que nada quiero decir que me encantó la
ceremonia de inicio porque fue cortita y al pie y sobre todo por ser
un gran homenaje al final de los años 90s y principios del 2000 con
figuras como Ronaldo, muchos color y por supuesto las canciones de
Robbie Williams que sonaban en todas las radios en esos tiempos. Cabe
decir que quedé perplejo con lo cambiado que se ve dicho artista
ya que su aspecto físico difiere mucho de cuando interpretó a Patch
Adams. Una muestra más del avance de la cirugía plástica.
Siguiendo con la inauguración, otro gran guiño al
principio del 2000 ocurrió cuando la cantante Aida Garifullina ingresó a
toda voz sobre Moltres, uno de los pokemons legendarios; y ni que
hablar el discurso de su majestad Putín que no tengo ni idea qué
dijo pero estoy seguro que lo que dijo está
bien.
Y ahora sí, el encuentro que abrió una nueva Copa
del Mundo. Rusia contra Arabia Saudita. Uno de esos partidos que sólo
puede ser mirado porque era el primero del Mundial. Si se fijaba para mañana nadie gastaba ni un minuto de su tiempo observándolo.
En fin, en un partido desprestigiado, los rusos se
impusieron 5-0 sobre los árabes que mostraron todas las
características de los equipos que nos vamos a tener que aguantar a
partir del torneo de 2026 cuando los cupos de selecciones participantes
aumenten a 48.
Con unos árabes muy débiles en la marca, en el juego y
Ramadán, el local abrió la cuenta a los 12 minutos cuando uno de
los defensores saudíes cometió el error de ingresar al campo con patines en vez de zapatos con tapones. El resbaló
y dejó completamente solo a Ganzinski que de cabeza abrió la cuenta de goles del torneo.
Los sóvieticos ganaban y se acercaban al arco del
heredero del recordado Al-Deayea buscando un segundo gol que llegó
gracias a Chéryshev, quien ingresó sobre los 20 minutos del primer
tiempo en lugar de Dzagoev. El sustituido se lesionó durante un contragolpe
porque los huesos le están creciendo más rápido que los músculos. Un claro problema hormonal. Sino de verdad no encuentro otra explicación de su forma de correr y el propio hecho de lastimarse sin que nadie siquiera lo toque.
No mucho más nos brindó el primer tiempo y el
partido en sí. Juan Antonio Pizzi, técnico de los perdedores y con
cada vez más parecido a un profesor de secundaria, con seguridad intentó
en su charla técnica tranquilizar a sus jugadores convenciéndolos
de que por Copa del Rey en España el Real Madrid quedó eliminado
por culpa de poner a Chéryshev en un partido en el cual estaba
sancionado. Mi teoría es que el argentino alegó a ese precedente para ganar los
puntos del partido.
La charla del entrenador hizo efecto en sus dirigidos
por lo que para la segunda parte aún jugaron peor que en la primera y
fue por ello que Rusia embocando tres veces más al arco anotó otro
tres goles que cerraron la goleada.
Al fin y al cabo, lo más interesante del
match fue ver la cara de susto del presidente de la FIFA, Gianni
Infantino sentado entre el todopoderoso Putín y el jeque árabe Bin
Salman a quien no le agradó el marcador final y con seguridad menos la
sonrisa socarrona del poderoso entre los poderosos.

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