Clavados de último momento
La mañana nos tomó por sorpresa en la estación de
trenes en Tynda. Sin pensarlo, a lo que lleva que nuestros actos de
las horas anteriores sean inconscientes, tomamos alcohol en
abundancia y nuestros cuerpos no fueron capaces de despertar antes de
que el Transiberiano pase por la localidad.
De cualquier forma, no íbamos a poder abordarlo.
Como malos administradores, el resto de nuestro dinero fue llevado
por la corriente de ríos de alcohol y esas aguas espirituales
también nos arrastraron hasta la total indigencia. No es que antes
fuéramos ricos, caminábamos sobre la línea que bordea el no tener
nada y el poseer al menos dinero para el transporte hacia Moscú.
Los errores de una noche loca tienen sus
consecuencias. Por eso debíamos buscar la manera de conseguir 26 mil
rublos rusos en pocas horas para pagar el pasaje de ambos y así
evitar pasar otra noche alejado del foco mundialista.
– ¡Piensa, piensa, Henríquez! Tú eres el de las
buenas ideas para momentos como éste.
– Es verdad, es verdad –me respondió. –
Analicemos la situación. Estamos en una estación de trenes, por lo
tanto, ¿quienes por fuera de las empresas de transporte son los que
hacen dinero con los pasajeros?
– ¡Vendedores! – exclamé.
– Sí, pero nosotros no tenemos mercaderías para
ofrecer. Intenta otra vez.
– ¡Ya sé! ¡Músicos callejeros!
– ¡Exacto! – me señaló Henríquez.
Ninguno de nosotros dos es músico y tampoco cargamos
con nada que se le parezca a un instrumento musical. Lo que no
impedía que probemos suerte cantando a capela.
Tampoco cantamos bien, para muchos seguro somos un
posible método de tortura que supera cualquier trabajo forzado en un
gulag soviético. A nuestro favor, hemos recorrido trenes, buses y
metros de distintas partes de Sudamérica y cada tanto soportamos
almas en llanto que en ellos gritan temas de Silvio Rodríguez o de
Víctor Heredia y que después tienen el descaro de pedir una moneda.
Si a ellos se les permite, ¿cómo no animarnos nosotros también a
hacerlo?
Probamos primero con una canción de Alfredo
Zitarrosa dentro de la estación. Fuimos echados del lugar (al menos
no fue por comunistas). En la entrada, volvimos a intentar con una de
Violeta Parra y obtuvimos que nos retiren de la zona.
Luego tentamos a la suerte en los buses internos de
la ciudad compartiendo la música (interpretada en pésima calidad)
de León Gieco, Jaime Roos, Atahualpa Yupanqui, Víctor Jara... Todas
sin mayor logro que abucheos y pedidos mediante la fuerza a que nos
bajemos del transporte colectivo.
Ya más adentro de la ciudad, cerca del río que le
da el nombre a la misma, nos colocamos junto al monumento de Lenin
donde el silencio nos ganó haciendo equipo con el hambre. Pero, en
un último intento por ganar algún billete cantando, Henríquez se
paró, miró hacia la estatua de Lenin y comenzó a cantar por su
cuenta: "Yo adivino el parpadeo / de las luces que lo lejos /
van marcando mi retorno..."
Nada nuevo pasó. Muchos pobladores caminaron cerca
nuestro y nos miraron como si fuéramos dos tipos escapados de un
psiquiátrico. Henríquez cesó su canto.
De nuevo el silencio nos hundía. Otra vez,
encerrados en nuestro interior sin saber que hacer. Mi compañero
acababa de jugar su última carta. ¿Y yo? ¡Aún no la había
jugado!
Tras unos minutos, tomé una profunda bocanada de
aire. Me paré. Miré a Lenin y comencé a cantar: "Tengo que
partir / tengo que escaparme de ti...". Apenas inicié mi acto,
con coreografía y mucha pasión, los traseuntes se acercaron a
nosotros y entregaron toda su admiración y concentración en el
estribillo (“tuve tu veneno/ tuve tu amor y también tu fuego”).
Al final de la canción alrededor de 50 personas
cerraron mi canto con un aplauso y con muestras de agradecimientos
convertidas en rublos dejados en el sombrero que teníamos en el
suelo. Enseguida le dije a Henríquez: "¿Te sabés la del Río
de la Plata?". Con un gesto de cabeza me hizo entender que sí y
ahí empezamos con otra canción de Natalia Oreiro.
Luego de dos horas de show con varias repeticiones,
llegamos a la meta que nos impusimos. No alcanzaríamos el próximo
tren pero al menos teníamos dinero de sobra para comer algo (sin
beber alcohol) y ver los partidos de la fecha.
Brasil 2 Costa Rica 0
Brasil quería olvidar de forma rápida el inicio del
torneo con empate ante Suiza. El mismo plan de su máxima estrella,
Neymar, que para este partido cambió los pelos en forma de
tallarines para pasarse a los capellettis.
En frente, se encontraba Costa Rica que tras una
derrota en el debut haría todo lo posible para no volver perder y
quedar fuera del resto de Rusia 2018. Un objetivo que iba a ser
logrado si el partido terminaba a los 90 minutos exactos.
Es que Keylor Navas, el portero tico, construyó un
verdadero muro impenetrable. Lo que explica su vestimenta que, más
que un uniforme de arquero, desde una distancia considerable parecía
un mameluco de obrero.
Brasil se dio una y otra vez contra ese muro durante
todo el partido como tal pelota de frontón. Hasta que Coutinho fue
más listo que todos y en el primer minuto del tiempo agregado en la
segunda parte, notó que la construcción tenía una canaleta para
que el agua corra en caso de lluvia. Dicho hueco era del tamaño
suficiente como para que pasé un balón, por lo que, el brasileño
apuntó ahí y la guinda pudo tocar red en el arco centroamericano.
Tuvo que ser Coutinho el héroe de la ocasión.
Neymar no desarrolló un buen juego. Sin embargo nos dejó conocer en
qué gastó su tiempo en los últimos meses mientras no jugó al
fútbol: practicó clavado olímpico. Disciplina que domina a la
perfección como muestran las estadísticas de sus zambullidas sobre
el terreno de juego.
Algunos lo critican por su afición a la piscina.
Esas personas no entienden que Neymar sólo quería impresionar a los
jueces con sus clavados pero ninguno le brindó una puntuación
acordé a su desempeño y la única tarjeta que vio por sus
zambullidas fue la de color amarillo.
Esto lo ofusco y como niño que no le compran lo que
quiere, Ney se dedicó a protestar, quejarse y llorar, logrando que
el principal extienda varios minutos más el partido luego del gol de
Coutinho con la finalidad de que Neymar convierta uno y regresé a
casa más calmado para la alegría de los padres.
Nigeria 2 Islandia 0
Un país entero estuvo unido para observar un nuevo
encuentro de la Copa del Mundo, ese país era Argentina a pesar de
que no era su selección la que se presentaba. Pero mucho se habló
de las posibilidades de continuar en el torneo dependiendo del
resultado entre nigerianos e islandeses.
Enfrentamiento que comenzó una hora más tarde de lo
programado y con un único tiempo. A pesar de que muchos aseguran que
vieron la primera etapa entre estos dos equipos, negando la
documentación FIFA y los materiales de youtube con los resúmenes
del partido que no muestran ninguna acción ocurrida que pruebe la
existencia de ese "primer tiempo".
Tal vez sea un tema de interpretación y lo que unos
pocos ven como un "primer período", la mayoría acordamos
que se trató de una exhibición y previa del debut mundialista del
uniforme más esperado en el 2018: la indumentaria de Nigeria.
Vestimenta totalmente horrorosa pero digna del mejor recuerdo y capaz
de hacer ver a Sampaoli con saco y camiseta como un modelo promotor
de una nueva línea de Armani.
Cabe decir que Nigeria en la primera fecha no utilizó
dicha camiseta ante Croacia. Quizás una de las razones por las que
perdió de antemano el "partido de los manteles".
Pero concentremos nuestra atención en el cotejo de
la fecha en sí. Dos goles de Musa dieron ganas de encargar pizza en
toda la provincia de Buenos Aires y machacaron las ilusiones de 300
mil personas que esperaban ganar su primer partido en un Mundial.
El futbolista nigeriano anotó el primer cuando todo
era calma y nada de ataque, hasta que la inspiración llegó de
repente (en honor al nombre) y una gran jugada colectiva que parecía
escapada del partido de los filósofos de los Monty Python finalizó
con un espectacular remate que besó la red.
La segunda anotación, cuando Islandia estaba tirada
en ataque, fue tras con un impresionante sprint del hombre de CSKA de
Moscú que dejó por el camino a un defensor, al arquero y todo lo
que se le ponga en frente. Si un compañero no le avisaba, iba en
camino de sortear también al arco.
A pesar de que Sigurosson tuvo la oportunidad de
rematar un penal, el jugador del Everton decidió disparar a las
nubes y darle aún más vida a Argentina en caso de que los goles
sean tenidos en cuenta para definir el segundo clasificado del
grupo.
Serbia 1 Suiza 2 (Creo)
Suiza y Serbia cerraron la jornada deportiva del día
en un partido llamativo. Sucede que de antes de arrancar, un error en
la logística llevó a que los equipos utilicen el vestuario
preparado para la otra selección. Esto produjo que Suiza vista la
camiseta blanca de Serbia y los serbios el uniforme rojo de los
suizos durante todo el match.
Eso también conllevo a que ambas escuadras confundan
sus planteamientos y que tomen roles cambiados en sus estilos de
juegos. Serbia, por ejemplo, comenzó siendo Serbia, al inicio atacó
y consiguió el gol a los cinco minutos a través de Mitrovic. Sin
embargo, con el pasar del tiempo se dedico a defender como en general
acostumbra a hacerlo Suiza.
Por su parte, los helvéticos entraron
desconcentrados y desordenados, como acostumbran los balcánicos,
para luego ir tomando protagonismo con un estilo de juego práctico y
de ataque. Todo lo contrario a la identidad clásica del país de los
relojes, el chocolate y el secreto bancario.
Sobre todo en el segundo tiempo pudieron éstos
últimos sentirse cómodos en el rol de Serbia. Más se facilitó
cuando Xhaka anotó el gol del empate con un tiro lejano que no se
sabe bien si fue un disparo al arco o un despeje.
Tras la anotación, todos creímos que Suiza iba a
retomar su papel de siempre como equipo conservador pero ante la
sorpresa de todos siguió ofendiendo (desde un punto de vista
futbolístico). Un acierto porque daba la impresión de que a Serbia,
el papel de Suiza no le era tan cómodo.
Al final, una corrida de Shaqiri en los últimos
instantes les dio el triunfo a los suizos con camisetas de Serbia. El
autor del gol celebró la anotación quitándose el uniforme en clara
dedicatoria a su descendencia kosova.
Fue victoria de Suiza, o capaz de Serbia. La verdad
con eso de las camisetas no lo sé muy bien. Esperemos que la
organización no vuelva a cometer este tipo de errores.

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